12 ago 2010

Víctimas y victimarios

Todos somos víctimas y victimarios de las mismas perversidades inconscientes, de los abismos oscuros que nos conducen por el camino que odiamos. Somos lo que en ocasiones odiamos. Nos camuflamos con las ropas del verdugo, como queriendo abrazar el dolor, sacándolo afuera, pasándoselo al inocente que pasa caminando, apuesta su cabeza, y la pierde en nuestras manos, que primero lo calman, y luego lo matan. Lo matan con el mismo puñal que habíamos muerto antes. Es como una venganza contra la impiedad. Pero siempre la justificamos, porque somos maestros en el oficio de mentirnos al espejo. Escupimos el mismo frio, disparamos la misma indiferencia mortal. Es como haberse quedado sin un gramo de piedad, y sin culpas somos al fin el que mata y no muere. Nos burlamos del destino que fue cruel, nos curamos enfermándonos más. Antes teníamos el alma rota, ahora tenemos sangre ventricular en las manos. Ser victimarios pesa un poco, y nada si lo negamos. Ser víctima es caer en la fatalidad momentánea, hasta que pasa un victimario, con vestigios de víctima, y nos tira una soga…

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