Tengo dos palabras en la yema de los dedos, pero temo que sean demasiado provocadoras. Tengo unos versos a flor de lengua, tengo un sentimiento que me despierta cuando sueño con vos y temo que sea demoledor, y que derribe esta pared que construí acá en la frontera de mí para que no lo puedas ver, porque temo que sea delator de tu castillo de naipes. Tengo las manos atadas, la boca amordazada, la voz callada, la vida demorada, y todo por mi conciencia que juega este partido para vos. Me queda una luz para apostar una vuelta más pero la guardo celosamente, porque si al fin la juego alguna vez, no juego más.
Paso revista de las páginas pasadas y todo parece indicar que el cuento ha terminado. Leo la pagina de hoy de tu biografía y parece que ya no seré un personaje en ella. Escribo mis páginas y censuro tu nombre. Vos me temés como a un fantasma porque sabes que en cualquier vuelta de página puedo estar con tinta china. Yo que vos tendría la mitad del miedo, porque el otro medio miedo vive acá. ¿Cómo no temer cuando soy tuerto y otro es rey en reino de tus ilusiones? Tengo un sentimiento y un quijote con su mancha que no se irán jamás. Quien te dice… que alguna vez… el noble y harapiento caballero pueda empuñar ese mismo sentimiento, y se hagan uno, y así recobre vida como personaje principal de lo que queda de tu historia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario