12 ago 2010

Fragmento fuera de contexto IV

(...) Cuando me quedaban las últimas fichas me las jugué a pares o nones. Ahí fue cuando conocí a la última fulana. Me la crucé una noche de agosto en aquel baile de mascaritas, por fortuna o por desgracia, que se yo.. Yo venía fuera de contexto, de mala gana en un sitio de parranda ajena, de la que no esperaba ser convidado. La vi pasar y me enredé en la armonía de su andar… no parecía una mujer, parecía un monumento a la mujer… ¡Que calidad! Tenía sonrisa de ángel. ¡Si hay trampa en la que caigo una y mil veces es esa, las sonrisas angelicales! Y esta no fue la excepción. Me la jugaba entero, y fui confiado… un iluso con aires y pretensiones de poeta y de cantor. Ella solo coleccionaba aduladores dejando en el camino huesos rotos que miraba orgullosa confundiéndolos con huellas de su marca personal. Y así fue que me afanó hasta la ilusión. Me creí especial y al final fui uno más para su colección. Aunque ahora me siga buscando arrepentida… porque donde me clavan una daga, me cierro para siempre… me resguardo…. El que te hiere una vez lo puede hacer mil veces más…

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