12 ago 2010

Perdón, y gracias

Perdón por la noche en que se te inundó la vida en aquella pensión y no fui yo quien te rescató, todavía me duele tu dolor, y me mortifica el no haber sido mejor
Gracias por la noche en que me revelé contra la patria potestad y me exiliaron del nido y lloré en tu hombro. Ese día me salvaste entero, me devolviste la vida.
Perdón por haber sido tan tonto y chiquilín de alimentar mi estima jugando frente a otros ojos jueguitos estériles que te herían de a poco y mucho.
Gracias si ya me perdonaste.
Perdón por mi arrebato de aquel día que sabés, cuando te fui a buscar para que sigan siendo mis brazos los que te abrazaran.
Gracias por la noche de la reconciliación, por el principio, por la mitad y las lágrimas, por el final que no tuvo nunca un momento que lo iguale ni lo tendrá. Gracias por eso. Gracias por todo. Gracias por el amor.
Perdón por mi furia en el pasillo, no supe que hacer. Gracias por entender.
Perdón por estos versos. Gracias por leer y saber que nunca supe ni sabré callarme, y aún así sé que me querés.
Perdón por mis rabias y mis miedos. Gracias por estar. Gracias por calmarme. Gracias por alentarme a seguir.
Perdón por mi primera intromisión en tu nueva vida. Gracias por tu consejo en la segunda. Gracias por alivianarme el aguijón del peor secreto.
Perdón por haberte necesitado para sacarlo afuera. Gracias por haberlo callado antes.
Perdón si no escuché cuando te dije “Grita”. Gracias por esperar cuando te dije “Paciencia”. Gracias por la tarde y por el tiempo que entre “Realidad o sueño” elegíamos Sueño.
Gracias por el beso que aquel día de lluvia me diste por la ventanilla cuando nos conocimos.
Perdón por seguir doliendo acá. Gracias por curarme tanto.
Gracias por recordar la madrugada en que te conté sin conocerte tanto, sentados en una esquina, mi primer dolor, gracias por haberlo compartido hasta hoy. Perdón por haberlo hecho sin darte nada a cambio.
Gracias por tus primeras cartas. Perdón por no saber bailar.
Gracias por reprenderme cuando lo merecía. Perdón por reprenderte cuando no lo merecías.
Gracias por ella, la almohadita con vida. Perdón por no haber llegado a su primer respiro.

Gracias por la ternura de tu boca. Perdón por la aspereza de la mía.
Gracias por los besos. Gracias por los abrazos. Gracias por el amor. Gracias por todo. Perdón por todo.
Perdón por esto y por mis desaciertos, y si nos vamos a otra vida que sea sin deudas entre nosotros, para sentir la paz de que acá adentro descansará siempre un “nosotros”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario