(...) Cuando hay buen tiempo todos alzan orgullosos sus banderas y predican sus nobles valores…. Pero cuando llega el mal tiempo, cuando se pone fulera, corren a esconderse en los tinglados de su cobardía… y miran con total indiferencia el triste espectáculo de sus fieles desilusionándose mientras se les encharca el alma al ver a sus héroes flaqueando en su bajeza…
El mundo en su sordera y su resaca de amores pifiados te patea donde más te duele. Todos van corriendo bajo el granizo, mendigando un gramo de ternura entre la jauría de animales deshumanizados, con un miedo enorme a quedarnos solos. ¡Pero hay que ser muy ingenuo para no darse cuenta de que las margaritas mienten! ¿En qué carajo está pensando uno cuando le habla a una flor? Hoy hay que estar mal de la azotea para creer en algo. Siempre hay alguno probándose la pilcha que vamos a dejar… Todo es mentira, y nada es amor… ¿Quién conoce la receta para salir con este clima enrarecido sin que te agarre la pedrada? ¿Quién sabe como embarcarse en quimeras sin naufragar? Nadie sabe…. Pero tampoco se puede andar por la vida mirando para abajo, pateando piedritas… Hay que sostenerle la mirada al mundo cuando amenaza con venírsenos encima… o eso dicen… Yo lo intento, en cada momento, aunque siento que voy a contramano de este corso, siempre solo, en medio de un charco… Ya dejé la manada… pero solo ando piantado, y ya no sé dónde más buscar. Y acá estoy, con el alma agazapada revolviéndome los miedos, con este invierno en los huesos y el carajo en la cabeza, resistiéndome a tirar el ancla (...)
No hay comentarios:
Publicar un comentario