11 ene 2011

Aire

El hombre llegó, elegante, entero, cordial
Sonrió, dijo la verdad
Nada más que la verdad
Gozó el instante sin juicios
Trastabilló un poquito
Se sacó todo lo que rondaba por dentro, pensando en andar lo más liviano posible
Los hombres, la mayoría de las veces, no lloran
Si lo hacen, no se los suele ver
La noche estaba fresca, pero es verano, el clima es cálido,
La brisa no era la misma que alguna vez, pero era brisa que renueva el aire
Suspiró el alivio en una orilla, recobró en la otra la sonrisa
El humor siempre fue lo más genuino y reparador
El hombre lo sabe y así se salvó toda su vida
Le dijeron masoquista, no entendieron nada, nunca nadie entendió nada
No hubo ni un gramo de sufrimiento
El hombre quedó sentado, consigo, en un garaje oscuro de un segundo piso
Parece como si atragantados estuvieran todos los momentos que nunca más llovieron
Una soledad temprana, una espina inmaterial
Las caras de los niños durmiendo en la calle
El llanto de algún día y de algún otro
Sigue siendo el único lugar donde llorar, pero ya no puede serlo
Los adolescentes lloran porque son idealistas
Los hombres ya aprendimos que el mundo es otra cosa
Eso parece, eso parece
Paula sabe que cuando se es mamá se te embarullan los síntomas
Por eso es que hay días en que tiene fiebre en el alma junto  a su hijo.
Paula tiene los brazos cansados, el cerebro fatigado y los músculos enamorados 
Hay días que tiene el corazón transpirado y las manos llorosas
Porque una y mil veces repite aquel día,
Y va pariendo el coraje que solo ella sabe cómo sintió
Paula conserva unos ojazos dulces y penetrantes
Una mirada que no sabes si es un intento de violación o una caricia
Paula tiene la lágrima fácil y las ganas intactas
Ella regala palabras que te tocan por todos lados    
Después  se deja caer en palabras que la tocan por todos lados