12 ago 2010

La vida se va en un instante (2)

En esta vida no hay dos dados, y todo algún día se acaba. Cuando era más joven a mi abuelo lo dejaba muchas veces para la siguiente semana. Hoy que no está acortaría treinta años de mi vida si me dieran diez minutos más para poder decirle cuánto lo quiero, como a mi papá, aunque me cueste el abrazo entre hombres que nadie me enseñó. Quisiera que Dios, si está en algún lado, rompiera las leyes de la humanidad y me llevara un ratito para poder charlar con él de tangos y de historia una vez más.

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